• Lic. Matías Martín

Atrapados en el ritmo (familiar)


Frases como "mis papás peleaban todo el tiempo" "nunca estuve a la altura de lo que mi papá esperaba de mí", "mi mamá criticaba todo lo que hacía", "mi hermano era siempre el favorito" son parte de la descripción que muchas personas hacen de su familia y sus vivencias de la infancia, porque los marcaron profundamente.

Es que el lugar que una persona ocupa en las complejas dinámicas familiares será fundamental para comprender sus conflictos de la edad adulta.

Algunos de estos factores son:


Las expectativas de los padres


Un hijo tiene una historia previa a su nacimiento. Esta es la que sus padres imaginaban para él. Muy marcadas por el sexo, las expectativas para varones y mujeres se deben mucho a cómo cada padre quisiera ver a su hijo, y el encuentro con el hijo "real", es una gran colisión con esta expectativa. ¿Es este/a tan inteligente, valiente, talentosx, trabajadorx, lindx, responsable como cada padre espera? Casi nunca lo es, y siendo así, ¿cómo afecta esto a la relación de cada padre con su hijo? ¿cómo afecta esto a la autoestima de este hijo?


Relaciones transgeneracionales


Las relaciones padre-hijo tienen una historia, y muchas veces se observa la infiuencia de esta historia. Si bien muchas veces los padres intentan que el vínculo sea diferente (por ejemplo, si mi padre fue represivo, yo quiero respetar los deseos de mis hijos), muchas veces a nivel inconsciente los modelos se repiten. Por ejemplo, que la exigencia se mueva de los aspectos materiales (hacer dinero) a los morales (ser una buena persona). Así, aunque en apariencia es diferente, la vivencia de un padre exigente al cual no se puede satisfacer se mantiene.


La pareja de los padres y sus conflictos


El nacimiento de los hijos trae cambios en la pareja de los padres. Donde habia dos, ahora hay tres. Ésto hace que se generen nuevos equilibrios. La falta de afecto que pueda experimentar uno de los miembros de la pareja se puede depositar en el hijo. Las problemáticas sexuales se pueden evadir por el cuidado de los hijos, o los hijos se pueden volver el terreno de disputa de los conflictos de los padres. De múltiples formas, lo que una pareja no logra resolver de su relación, se convierte en conflictos con sus hijos.


Romper el ciclo


Todos los posibles factores mencionados y otros pueden verse, en su conjunto, como una serie de dinámicas únicas en cada familia en la que sus miembros se afectan mutuamente. Mientras son inconscientes, cada uno de ellos suele verlas como algo que se debe únicamente a unas caracteristicas rígidas ("no me prestan atencion porque soy aburrido"), pero si se logra comprender cómo se originaron y cómo se mantienen cada una de ellas, se pueden lograr grandes cambios. Por ejemplo, mi madre me sobreprotege porque me ve frágil, pero yo no me arriesgo nunca fuera de ese confort como para probarle que esa protección no es necesaria. Cuando lo hago, ella debe aceptar que el cuidarme era también necesario para ella, y no se debía solo a mí. Los procesos terapéuticos se basan en hacer concientes estas dinámicas y en descubrir que cambios hacen falta para que estas se puedan modificar.

En el programa número 8 de "El Portal", relatamos la historia de una familia en la que pueden verse muchas de estas dinámicas, y de un proceso terapéutico en el que se logran los cambios necesarios para poder romper con este ciclo de sufrimiento.


https://www.matiasmartin.com/podcast/episode/1d8eb2dd/t1e8-una-historia-familiar-y-terapeutica

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