• Lic. Matías Martín

8 causas para entender porqué no funcionó una terapia

Actualizado: mar 18


En un artículo anterior discutimos las características y errores de un psicólogo que pueden llevar a que un tratamiento no sea exitoso. En este caso, analizaremos otras posibles causas no relacionadas con fallos del profesional, basándonos en lo habitualmente relatado por personas sobre sus experiencias terapéuticas. Nuevamente, el objetivo es ayudar a comprender qué ocurrió cuando esta no fue satisfactoria, y poder aplicar dicha comprensión a la hora de comenzar o evaluar una nueva.


Características del tratamiento


Un tratamiento está sujeto a condiciones externas que en muchos casos limitan las posibilidades de éxito. Es frecuente escuchar que "no había tiempo" para hablar o que las sesiones no fueron suficientes. Esto sucede cuando existen limitaciones a la duración de una sesión y a la extensión del tratamiento, en general desde las instituciones, que dificultan los avances. Esto también genera que ciertos profesionales se vean desbordados de trabajo. Las dificultades se dan también por problemas económicos que hacen que la duración o la frecuencia no sean las necesarias, cuando en otras condiciones el tratamiento podría haber sido fructífero.


Cuestiones de la técnica


Un problema importante se da porque las personas desconocen los tipos de terapias existentes y sus diferencias. Podría decirse que se han hecho pocos esfuerzos por aclarar esto para el público general, quizás debido a las disputas entre distintas corrientes. Cada escuela terapéutica tiene una visión del ser humano que pone el acento en diferentes partes de la experiencia. La historia, la conducta, el cerebro, las relaciones, por mencionar algunas. Unas se enfocan en cambios profundos y globales, otras en objetivos acotados. Una persona puede no ver resultados con un tipo de abordaje, sin saber que quizás existan otros más adecuados para su situación, personalidad o preferencia. Es también tarea del terapeuta orientar sobre su forma de trabajo y las limitaciones existentes.


Resistencia al cambio


Entrando en las cuestiones del paciente, observamos que muchas personas, si bien pueden llegar a un tratamiento, no están realmente dispuestas a hacer cambios en sus conductas, actitudes o pensamientos. Es por eso que en la gran mayoría de casos una terapia no resulta si el paciente no la busca (cuando alguien es "mandado" a tratamiento). Y aún cuando la busca, puede encontrarse con que no está dispuesto a escuchar lo que se le dice, ni a actuar en consecuencia. Estos son pacientes que hablan poco, no colaboran, no respetan los acuerdos, sabotean los logros o son hostiles con el profesional. Es que el cambio (modificar la forma de relacionarse, cambiar un trabajo, cambiar la mirada sobre uno mismo) implica tolerar cierto dolor para llegar a la mejoría, y eso es algo que muchos no están dispuestos a hacer. Quizás es también cuando buscan excusas para culpar a otros factores de la falta de avances.


Limites del cambio


En ocasiones un tratamiento logra resultados muy importantes para el paciente, pero falla en lograr otros esperados por el mismo. Siguiendo lo expresado en el punto anterior, es posible que ciertos cambios sean afrontados, mientras que para otros no se esté preparado aún. No es infrecuente que lleve tiempo darse cuenta que una experiencia terapéutica dejó un saldo positivo a pesar de haber sido frustrante en principio o haberse interrumpido.


Susceptibilidad


Así como en el mencionado artículo sobre errores del profesional nombrábamos algunos posibles fallos de su parte, el percibir que este emite juicios, exige mucho, cuestiona actitudes, hace demasiados silencios, hace intervenciones que incomodan, puede deberse no a un error del profesional sino a una excesiva sensibilidad del paciente. El proceso terapéutico es muchas veces difícil, y hay intervenciones que buscan mover al paciente de una posición de resistencia. Es un delicado equilibrio donde a veces lo que es adecuado para algunas personas no lo es para otras, pero que sin duda requiere de una buena relación terapéutica para que los momentos en que algo no funciona no sean causa de abandono y en cambio sean motivo de aprendizaje.


Expectativa


Las expectativas desmedidas pueden ser, como en muchas áreas de la vida, un gran obstáculo a los avances. Es por esto que es importante que las mismas sean discutidas con frecuencia, para acordar objetivos realistas con respecto a los cambios que se esperan.


Momento


Mirando hacia atrás, muchos pacientes reconocen que en otras terapias no colaboraron lo suficiente con el psicólogo. También es posible que en cierto momento no pudieran comprender temas que se les planteaban, u observaciones que se les hicieron. Quizás incluso reaccionaron mal a estas. Con el tiempo y la maduración, pueden ver que había algo valioso que no pudieron aprovechar en aquel momento. Muchas veces es necesario "tocar fondo", sufrir pérdidas y frustraciones, para estar dispuesto a hacer cambios verdaderos, y en el momento en que se buscó ayuda esto todavía no había ocurrido.


Química


Existen aspectos difíciles de describir que hacen que una persona encaje con otra. Esto sucede en la pareja, la amistad, el trabajo. La relación terapéutica no escapa de esto. El estilo y personalidad de un terapeuta pueden ser de gran utilidad para una persona y de muy poca para otra. Por ejemplo, algunas personas necesitan abordajes más rígidos, que los guíen más, mientras otros funcionan mejor con mayor libertad para explorar y menos límites. Algunas necesitan seriedad, algunas un acercamiento más afectuoso, otras quizás ciertas dosis de humor e informalidad.


Como vemos, la experiencia del cambio y la asistencia en este es extraordinariamente compleja. Incluso, las mencionadas son solo algunas de las variables en juego. Quizás teniendo en cuenta esta información sea posible considerar que nunca es tarde y nunca se ha insistido demasiado a la hora de buscar estar mejor, ya que este no es un camino en línea recta.




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