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  • Foto del escritorLic. Matías Martín

Así podrás calmar el ruido incesante en tu mente

Actualizado: 28 sept 2023

El mundo actual ofrece cada vez más opciones que buscan captar la atención, que llevan a distraerse, a estar pensando en lo que habría que hacer, y mientras el tiempo nunca alcanza, la mente genera un creciente estado de frustración. Esta tiene dilemas que parecen imposibles, no deja de moverse, y de ahí viene buena parte del sufrimiento. Les comparto este fragmento del Libro "Honestidad radical" del psicoterapeuta Brad Blanton (con resaltado en algunas ideas importantes), que ilustra esto de una forma que me pareció muy potente, y luego algunas conclusiones:


"Trabajamos igual de histéricamente para mantener vivo el futuro como lo hacemos cuando tratamos de mantener vivo el pasado. Estamos paralizados al momento de hacer una elección: no podemos decir "sí" por todos los "no" necesarios para hacerla. No podemos orientarnos sin sueños, y nos ahogamos cuando estamos atrapados en ellos.


Incluso tenemos sueños sobre lo que nunca fue pero podría ser, y luego comparamos cómo vivimos con esos sueños ideales. Necesitamos sueños que nos den ideas para la acción, pero permanecemos paralizados en la inacción. Por un lado, obtenemos un poco de paz de vez en cuando, cuando escapamos de la evaluación constante de nuestra mente, y por el otro, necesitamos esa reevaluación constante para salir adelante en el mundo y obtener las cosas que queremos.


Cuando finalmente creamos algo, nunca está a la altura del sueño del que vino. Buda tenía razón, el sufrimiento es inherente a la vida. Si no nos rescatamos de nuestro intenso apego a demasiadas expectativas, seguiremos controlados por la ansiedad de las múltiples opciones, volviéndonos locos ante demasiadas alternativas. Quedaremos adormecidos por las posibilidades. Cada vez que te decides a decir sí a una cosa tienes que decidir al mismo tiempo decir no a otras cuarenta. Decir no a cuarenta posibilidades solo para decir sí a una es un dolor en el culo.


¿Cómo llegamos a este enjambre de sueños? ¿Tiene algo que ver con lo que es real? ¿Cómo nos alejamos tanto de la necesidad para perdernos por completo en las conversaciones de la mente? La resistencia a limitar el futuro para comprometerse -a un proyecto con exclusión de otros, o a una persona con exclusión de otras- es la enfermedad de nuestro tiempo. La mente quiere ya sea la certeza de sus propias costumbres, o quiere la esperanza de logros ilimitados en el futuro. Así, la mente impone límites y odia las limitaciones. Estamos condenados si lo hacemos y condenados si no lo hacemos, atrapados para siempre por nuestros intentos de revivir el pasado o vivificar un nuevo futuro que excluye otras posibilidades.


¿Cómo nos rescatamos? Tenemos que reconocer la naturaleza inherente de nuestro sufrimiento, aceptar tanto la voz que nos dice que no estamos haciendo lo suficiente como el hecho de que nunca seremos capaces de hacer todo lo que queremos hacer, y actuar de todos modos. Debemos aceptar y afirmar el sacrificio de alternativas y asumir el dolor. No hay atajos"


Algunas reflexiones

Sucede que en la mente conviven, por un lado, las ambiciones, deseos y fantasías, muchas veces desconectados de la realidad porque son una búsqueda de soluciones mágicas a los problemas. Mientras que por el otro están los miedos y el juicio crítico brutal que evalúa todo lo que se hace. Son solo dos de las muchas partes que interactúan y que, aqui la palabra mágica, deben equilibrarse. Tomar los deseos como motivaciones, y elegir las acciones. Una vez que se actúa, saber que si bien eso no es ideal, es lo que se puede hacer en cada momento. El espacio para mejorar llegará, pero solo si primero se actúa, y luego se bajan las expectativas poco realistas que hacen ver todo en una luz negativa. La comparación es con uno mismo, con lo que se pudo y antes no se podia. Así se vuelve posible construir sobre los logros alcanzados y finalmente se da un crecimiento real


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